Vender a cuenta es parte del negocio de barrio. Cosecha lo lleva como corresponde: cada cliente con su límite, cada compra y cada pago en su cuenta, y la lista de deudores con cuánto y desde cuándo.
Sin instalar nada: se usa desde el navegador. Sin comisión por pedido ni permanencia.
Definís hasta cuánto puede deber cada uno. Al cobrar a cuenta, el sistema avisa si se pasa.
La venta se cobra "a cuenta" con un toque, también en los pedidos por WhatsApp que se entregan sin cobrar.
Cuando el cliente paga, el pago baja su deuda y entra a la caja del día por el medio que usó.
Si pagó de más en un pedido que después pesó menos, el saldo queda a su favor y se descuenta en la próxima compra.
La lista de quién debe, cuánto y desde cuándo, para decidir a quién recordarle y a quién frenar.
Desde la ficha del cliente se le manda por WhatsApp su estado de cuenta: movimientos en orden y saldo corrido, para que sepa qué debe sin discutir.
La libreta no suma sola, no avisa cuando alguien se pasa, se pierde y no se puede consultar desde el celular. Cuando el negocio crece o atiende más de una persona, el fiado empieza a desaparecer en los "después te pago" que nadie anotó.
Con la cuenta corriente en el sistema, cualquiera que atienda ve el saldo del cliente al cobrar, el dueño ve el total fiado del mes y lo que entró, y el resultado del mes incluye la plata en la calle.
La caja de Cosecha abre y cierra desde la pantalla del mostrador; registra gastos, pagos a proveedores y la rendición del reparto, y arma el resultado del mes: ventas, costo, merma, gastos, comisiones y reparto. El fiado no queda afuera: lo vendido a cuenta y lo cobrado después aparecen donde corresponde.
Sí. Cada cliente tiene un límite; al pasarse, el sistema avisa al cobrar a cuenta y vos decidís si lo dejás seguir.
Mandándole por WhatsApp su estado de cuenta desde la ficha, con los movimientos en orden y el saldo corrido, o mostrándoselo en pantalla en el mostrador.
Sí: lo vendido a cuenta se ve como venta y la deuda pendiente como plata en la calle; los pagos entran a la caja el día que llegan.
Sí, al revés: las compras pueden quedar a pagar y la deuda con cada proveedor queda con su vencimiento.
Creás el negocio, cargás a los clientes que compran a cuenta y hacés una venta a fiado de prueba.